Lo que se mezcla
Cada cliente trae lo suyo: un correo con su dominio, su espacio de trabajo en Slack o Teams, su carpeta compartida, su gestor de tareas. Muchas de esas herramientas son las mismas para todos tus clientes, cada uno con su cuenta.
En un solo navegador, eso termina en un documento abierto con la cuenta de otro cliente, o en un mensaje enviado desde el espacio equivocado.